El Huevo en la Cocina

Lunes, 22 Septiembre   

Además de las formas individuales de tomarlo, ya sea cocido, escalfado, frito, pasado por agua o en tortilla francesa, el huevo ofrece múltiples posibilidades a la hora de introducirlo en una receta, sumando sus cualidades a las del resto de alimentos:

• Coagulante: tanto la yema como la clara se espesan progresivamente bajo la incidencia del calor, capacidad muy provechosa sobre todo para la elaboración de productos de repostería como cremas y flanes, además de para las formas antes mencionadas que se preparan mediante la aplicación de calor, como las tortillas.

• Espumante: la capacidad espumante de la clara es muy útil también en repostería, en merengues, mousses, claras a punto de nieve, bizcochos.

• Emulsionante: es una propiedad de la yema que hace posible que ‘liguen’ salsas como la mayonesa.

• Colorante: la yema aporta el color característico de alimentos como pastas o salsas. Una pátina de yema sobre bollos, pasteles o galletas hace que, tras pasar por el horno, éstos adquieran un tono dorado único.

• Aromatizante: el aroma que desprende la yema es muy apreciado en pastas y repostería.

• Anticristalizante: hace posible, por ejemplo, elaborar turrón con altas concentraciones de azúcar sin que se formen cristales detectables.

• Aglutinante: tanto la clara como la yema permiten realizar productos de charcutería, como por ejemplo el paté, que precisan de la unión de diferentes componentes.


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